La historia de amor de mis abuelos

En 1918, en un pueblo cerca de Halkida, que se llama Abelia, mi bisabuela materna dio a luz a una niña, que muy pronto supo que su padre murió asesinado en la I Guerra Mundial.

Mi abuela y su hermano mayor crecieron solos con su madre y el sentido del hambre y la infelicidad que la guerra dejó a su paso. Sin dinero, mi bisabuela se vio forzada a dar a su hijo a su rica madrina, porque parecía la única solución para una vida mejor.

Mi abuela necesitó trabajar por primera vez a los once años como costurera. Poco a poco se hace muy conocida y obtiene buena reputación. En los años siguientes va a trabajar, o a menudo a vivir en las casas de las familias más ricas.

Un día de verano de 1938 visita la casa del alcalde del pueblo de al lado. Cuendo entra en el salón le da la bienvenida la mujer del alcalde y le presenta a su guapo hijo. Los jóvenes se enamoran a primera vista . Mi abuela visita muy a menudo la casa para coser la ropa de la familia. Los amantes se envían cartas de amor en secreto, pero la forma de mirarse traiciona su amor.

Cuando los padres del chico se enteran que su hijo está enamorado de una costurera pobre, prueban a hacer todo lo posible para cambiar la situación. Al final no consiguen nada y los jóvenes empiezan una relación de amor muy intensa y bonita.

Algunos meses más tarde empieza la II Guerra Mundial. La pareja tiene que separarse. El chico se hace comandante del ejército griego y encuentra coraje pensando solo en ella. Ella le pide a Dios reunirse con él una vez más en su vida.

Afortunadamente, él vuelve y se casa con ella. Tienen ocho niños, pero sólo dos de ellos consiguen sobrevivir, mi madre y mi tía. La vida es muy dura con los padres porque tienen que superar todas las dificultades de la Guerra Civil que llega a Grecia, el hambre absoluta y la pobreza que son el efecto de la Dictadura y del estricto régimen.

Hoy están todavía juntos y se quieren mucho!

Ifigenia, noviembre de 2015

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